Este tema sobre ética y economía ha tenido una buena acogida y no podía dejar de responder a los diferentes mensajes. En particular, considero que el comentario de Javier me dio una idea para una nueva entrada y por eso aquí estoy.
Al ser la economía una forma de poder, ésta no puede abstraerse de uno de los más grandes focos del mismo, como la política. En Colombia la figura donde más se concentra esta unión entre economía y política es precisamente en el Ministro de Hacienda: debido a su papel, el Ministro está obligado a aportar con su conocimiento en teoría económica respaldado por los viceministros y todo el equipo técnico del ministerio. A la vez el Ministro es una figura pública y, al ser nombrado directamente por el Presidente, su puesto tiene un alto carácter político. Eso sin mencionar que año a año debe lidiar con el Senado para la aprobación del presupuesto de la nación: en esa medida debe responder al Presidente, al Senado y en general al pueblo colombiano.
Es precisamente por eso que el actual Ministro de Hacienda puede sentir que no tiene poder. Entre los círculos económicos rueda el chisme de que nuestro Presidente tiende, muchas veces, a hacer polémicas declaraciones económicas, minando la autoridad y/o las mismas opiniones de este (y anteriores) Ministros de Hacienda. Debido al comportamiento de los mercados frente a la información (otro tema para una ocasión posterior) tales declaraciones pueden minar los objetivos de política propuestos por el ministerio.
Por otra parte, está el Senado. La gran masa de políticos y en general, la gran masa de ciudadanos de este país no saben mucho de economía y por tanto son sensibles a todas las políticas económicas que puedan minar sus intereses, independientemente de si estas son fundamentales para el país en general. Por eso mientras en cámaras el Ministro pacientemente explica las medidas y razones que llevan a formular tal o cual monto presupuestal, detrás de cámaras el debate político es intenso. Debido a este continuo roce con la clase política en su conjunto, surgieron críticas frente al nombramiento del actual ministro de hacienda, pues a pesar de su reconocida trayectoria profesional y su ortodoxia, carecía completamente de filiaciones políticas, lo cual garantizaba dificultades en el cumplimiento de sus obligaciones.
Pero esta relación entre la economía y la política no se ve solo en los altos cargos públicos. Como todo en Colombia, es importante estar en una rosca para ascender. De ahí el sabio insistir de mi papá en que hable con un familiar notario, para que me ponga en contacto con uno que otro político. Yo me resisto a vender mis ideas a un partido en parte porque no me identifico con ninguno, mucho menos ahora, en una era en donde el resquebrajamiento de los partidos tradicionales ha generado el surgimiento de “caudillos” y personajes políticos que no cuentan con el respaldo de un partido. Pero como sé que es verdad, es por eso que califico su insistir como sabio. Bueno, también es cierto que mi papá sueña con que yo sea la primera mujer Ministra de Hacienda de este país y pues… con estas pocas ganas de hacer un doctorado, y mucho menos en una universidad de renombre, dudo que lo logre. Es más, ya no estoy segura de querer hacerlo.